Trabajando en Internet, de huelga en el trabajo

El pasado 29 de noviembre fue convocada una nueva inservible huelga general en nuestro país. Inservible porque, aparentemente, no cumplió con su cometido. Nueva porque, por vez primera, se vivió online.


¿Quién considera un trabajo escribir en su blog, poner al día su muro o hacer partícipes a sus conocidos del último libro leído a través de su Twitter? Puede que los sindicatos (y de paso la mayoría de las instituciones públicas españolas) no estén valorando o directamente menosprecien el impacto social  de Internet en general y de las redes sociales en particular. Y no deberían, al menos, si están al tanto de los resultados del último estudio Mediascope Europe, realizado por la Asociación Europea de Publicidad Interactiva (EIAA), en el que Internet ya aparece como el medio con la mayor tasa de consumo en España.

Los sindicatos se publicitaron en la televisión (quién no recuerdo los polémicos anuncios interpretados por el ahora sucio y salido empresario capitalista Chiquilicuatre), acapararon titulares de prensa y llenaron espacios de radio, con el objetivo de conseguir el mayor seguimiento posible de la huelga general. Aunque CCOO e IU si que emplearon los nuevos canales de comunicación para informar tanto de su preparación como de su desarrollo, ni el PP ni el PSOE publicitaron en demasía el acontecimiento en sus respectivas redes.

Pero Internet no les necesitaba. En apenas un minuto de búsqueda del término huelga general, Twitter era capaz de generar hasta 50 ‘tweets’ de sus usuarios y convertirse en uno de los temas más comentados a nivel mundial y en Google «29 Huelga General» tuvo ratios de crecimiento superiores al 2.000%. Mientras los sindicatos se esforzaban por paralizar al máximo la actividad durante la jornada de huelga, millones de usuarios “trabajaban” frente a sus pantallas. Y es que la huelga podría haber sido otra cosa (para bien o para mal, nada tiene que ver la política en este caso) si la autopista de la información hubiera sido llamada a la misma.

Lo que el resto de medios no “pudo” o no “quiso” decir, locutar o publicar al respecto de la jornada, ya lo hicieron las redes sociales y, lo que es más importante, de manera minutada. Además, la lectura de algunos de los mensajes publicados por usuarios pone ya de manifiesto hasta qué punto la ciudadanía tiene interiorizada las capacidades y los servicios que las redes sociales ofrecen: “Grabar todo lo que digan y hagan con nuestro inestimable aliado el teléfono móvil. Luego, ya en casa, podemos subir esas fotos, esos vídeos y esos audios a internet, que es un libérrimo medio en el que la cortapisa sindical nada puede hacer. Frente al piquete, cerciórese de que su móvil no está de huelga“.

Otra novedad relevante, y consecuencia de una de las características de este medio, la glocalidad, fue la posibilidad de “participar” de la huelga online. Me explico. Un erasmus, un español emigrante en Australia o voluntario de la Cruz Roja de misión humanitaria en el extranjero pudieron conocer minuto a minuto la situación de su país y participar de la misma.

 

El Crowdmap de la Huelga General recopiló las convocatorias de manifestación, las incidencias en materia de transporte, el seguimiento de los servicios mínimos... y los usuarios las podían geolocalizar en un mapa, desde su teléfono móvil o desde el web.

El Crowdmap de la Huelga General recopiló las convocatorias de manifestación, las incidencias en materia de transporte, el seguimiento de los servicios mínimos... y los usuarios las podían geolocalizar en un mapa, desde su teléfono móvil o desde el web.

 

Sin duda, fue ésta una huelga que movilizó a muchos más usuarios que personas, a pesar de no estar convocados.

 

Published in: on 30 septiembre, 2010 at 9:42 am  Comments (2)